martes, 22 de abril de 2014

Cuando hablamos de la naturaleza nos estamos involucrando con la fuerza evolutiva más grande de la historia, nos estamos sumergiendo en un mar de posibilidades que dieron vida a millones de especies en el planeta, que le dieron color a los paisajes, que le dieron sonidos a la tierra, pero lo más importante, le dieron vida a nuestro entorno.

Dentro de esas ramas que formaron el árbol de la diversidad encontramos un género que se difunde como patrimonio de regiones y símbolo de las poblaciones, esta especie solo puede habitar dentro de un marco establecido geológica mente, dentro del marco de su adaptación y el siclo de la vida.
Una alta proporción de las especies mexicanas son endémicas, es decir, que su distribución está restringida a nuestro país, el término endémico es relativo y siempre se usa con referencia a la región. Una especie puede ser endémica de un continente, de un país, una región, un bioma, o una localidad de unas cuantas hectáreas, puede habitar en un océano, en una isla, un lago, una cordillera, una montaña, una cuenca o en algún otro sitio particular.
Para entender el origen de las especies endémicas hay que considerar una escala de tiempo evolutivo y comprender los grados de aislamiento ecológico, así como diversos y complejos factores ambientales.,

México sobresale en niveles de especies endémicas, a nivel mundial ocupa el segundo lugar en número de especies de reptiles (804 especies) el tercero en mamíferos (535 especies) el quinto en anfibios (361 especies) y plantas vasculares (23 424 especies) y el octavo en aves (1096 especies).
Es uno de los cinco países con mayor diversidad de ecosistemas. Esta característica y el recambio de especies a lo largo de su territorio (diversidad Beta) hacen de México un país mega-diverso.

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