Cuando
hablamos de la naturaleza nos estamos involucrando con la fuerza evolutiva más
grande de la historia, nos estamos sumergiendo en un mar de posibilidades que
dieron vida a millones de especies en el planeta, que le dieron color a los
paisajes, que le dieron sonidos a la tierra, pero lo más importante, le dieron
vida a nuestro entorno.
Dentro
de esas ramas que formaron el árbol de la diversidad encontramos un género que
se difunde como patrimonio de regiones y símbolo de las poblaciones, esta
especie solo puede habitar dentro de un marco establecido geológica mente,
dentro del marco de su adaptación y el siclo de la vida.
Una
alta proporción de las especies mexicanas son endémicas, es decir, que su
distribución está restringida a nuestro país, el término endémico es relativo y
siempre se usa con referencia a la región. Una especie puede ser endémica de un
continente, de un país, una región, un bioma, o una localidad de unas cuantas
hectáreas, puede habitar en un océano, en una isla, un lago, una cordillera,
una montaña, una cuenca o en algún otro sitio particular.
Para
entender el origen de las especies endémicas hay que considerar una escala de tiempo
evolutivo y comprender los grados de aislamiento ecológico, así como diversos y
complejos factores ambientales.,
México
sobresale en niveles de especies endémicas, a nivel mundial ocupa el segundo lugar en
número de especies de reptiles (804 especies) el tercero en mamíferos (535
especies) el quinto en anfibios (361 especies) y plantas vasculares (23 424
especies) y el octavo en aves (1096 especies).
Es
uno de los cinco países con mayor diversidad de ecosistemas. Esta
característica y el recambio de especies a lo largo de su territorio
(diversidad Beta) hacen de México un país mega-diverso.
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